Moda: la historia de una invitada Kasuality

A veces, la moda y el diseño te dan la oportunidad de participar en algo más grande que un simple vestido de invitada: te permiten construir un sueño realizado con patrones y telas, formar parte de la vida de dos amigas. Esta clase de vivencias es una de las muchas que vivo de la mano de Kasuality Atelier. Me ha parecido una bonita historia para ser la primera que inaugure esta temporada del blog, os cuento desde el principio: Sandra es clienta y amiga desde hace tiempo. Hace casi un año acudió al atelier porque su mejor amiga, esa amiga especial de la infancia, con la que ha crecido, se casaba.

Se atrevía con algo llamativo siempre que no perdiese un ápice de elegancia (elegancia: algo que no pierdo de vista sea cual sea la chica Kasuality a la que voy a vestir). Contábamos con que yo ya conocía sus gustos, su talla… así que únicamente le pregunté por la gama de colores que le apetecía llevar. Nunca se atrevía con rojo, así que allí que nos lanzamos. Para el resto tenía barra libre, así que cogí los lápices y di rienda suelta a mi creatividad en busca de un vestido original, digno de una mejor amiga de la novia y salió esto:

Para ella utilicé un crêpe de seda rojo para dar forma a un vestido de corte sencillo, ceñido al cuerpo, corto, con la manga francesa y un escote barco que dejase ver únicamente hasta debajo de la clavícula. Esto nos daba el toque sobrio, perfecto para lo que buscaba.
El toque “cañero” se lo dio una cola confeccionada a mano en seda salvaje con un tono morado uva para la cara visible y un fucsia en el reverso que solo se veía al andar. Una gama de colores que daba un aire fresco al conjunto que a la vez estaba lleno de clase.

Un vestido así tenía que llevar los complementos adecuados: por ello optamos por buscar un cluth dorado sencillo, que no restase protagonismo a la prenda ni a las joyas. Máximo Betro siempre da la opción ideal, y además, permite personalizar los colores de sus piedras. Sandra llevó un anillo y pendientes con piedras al tono: morada, fucsia y un coral que relajaba la joya y estaba en sintonía con el rojo del crêpe.
Ella aderezó el estilismo con unas sandalias en oro viejo y apostó por lucir una melena de ondas y un labio definido en rojo.


Y ante este estudiado look… ¿qué hacíamos con su acompañante? Para su chico diseñé una pajarita en seda roja. Cada vez son más chicos los que apuestan por confeccionarse una pajarita personalizada (o sus novias en encargarlas… jeje). Dos de las mejores características de esta pieza es que podemos encontrar el tono y textura ideales para ir en consonancia con su chica, y, además, las elaboro midiendo el perímetro exacto del cuello de cada uno, así que les va como anillo al dedo, nunca mejor dicho 😉


Ver el vestido acabado, el proceso de ir cosiéndolo y haciendo pruebas es muy bonito, pero sin duda, el momento más especial es cuando cada clienta, como Sandra en este caso, te escribe mandándote fotos del evento y te da las gracias por haber hecho el vestido de sus sueños. Es un gusto trabajar en esto. ¡Comienzo el nuevo curso con una dosis extra de motivación, buen rollo y muchas ganas de seguir mejorando para todas vosotras!

Carla.